viernes, 14 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
sábado, 8 de octubre de 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
Flequillo
Son luces del verano que se prolonga, equívoco y almagre, más allá de su territorio. Una persiana mallorquina en una casa de un pueblo varado de la meseta. Alineación paralela del ladrillo y ese flequillo que las tejas forman sobre su rostro mudo. Hay algo de estandarte de un mundo desaparecido. También probablemente muchos secretos tras las rendijas apretadas de la persiana. Siempre resulta atrayente imaginar qué voces salpicarían la fachada de la casa, qué rumores atravesarían sus estancias, qué susurros sordos se desparramarían por las alcobas en la hora de la siesta. Qué ayes del estertor de algunos de sus habitantes preservarían sus paredes. Qué contención de las disputas íntimas. La presencia del color exultante prolonga los silencios. Cuando ya nada cabe esperar de revelaciones, porque no queda nadie que dé fe.
sábado, 1 de octubre de 2011
Póker de ases otoñales
No sé si el otoño juega al póker, al mus o a la brisca. Ni creo que sea un otoño de ganadores. Así que, a falta de corazones victoriosos, los árboles comienzan a derramar sus gotas de melancolía. Aún lo hacen lentamente. Sin aire, sin frío, sin humedad. Hay una extraña conspiración de la estación para que los habitantes no perezcan de improviso. Pero algunos mensajes te los vas encontrando por doquier. Ramajes más resecos, coloridos apagados de la floresta, hojitas sobre bancos, paseantes solitarios, caminos que se vacían...Señales de agonía que se incrustan paulatinamente en nuestras miradas. Hay algo en la luz del día que aviva el proceso cambiante. La luminosidad es más turbia y el ozono permanece engañosamente denso. Bajo tantos y tan calmados signos los humanos buscan el reflejo. Hay inquietud en el otoño del hombre. Tanto o más que bajo la máscara del equinocio.
sábado, 24 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
Ráfagas
Al borde mismo del otoño todo llega como ráfagas. ¿No es ése el acontecer de la vida? La nitidez, ¿existe? ¿Se para en algún momento el paisaje, se detienen las carreras, se consolidan acaso los objetos? ¿Qué fue antes, el interior o los márgenes? Ni siquiera la carcajada de un niño permanecerá. Pero es bueno saber que un día fuimos ráfagas.
jueves, 15 de septiembre de 2011
La creación
Iba a titular: la falsa creación. Pero ¿por qué iba a ser más falsa ésta que la otra? La creación no existe. La naturaleza se copia del caos. El hombre copia de la naturaleza. Los colores pueden emerger por pigmentación (las rocas llevan tantas sustancias) Los colores pueden surgir por iluminación (la luz se filtra, reverbera y estalla traducida en materia diferente) Los artistas copian del fondo de su retina, donde la luz y el color bullen sin parar. También copian los fotógrafos (amparados en sus artefactos) Tanta copia produce sincretismos. Nunca existe nada en estado natural, puesto que lo que nos llega es nuestra percepción. La percepción humana es nuestro demiurgo particular, algo que a la luz, a la naturaleza, a la oscuridad o al universo le trae sin cuidado. Al hombre le gusta jugar a demiurgo, como le atrae hacer de caudillo, de curandero o de místico. Más percepciones añadidas. El arte es apariencia; la fotografía lo es también. Acaso por ello cada vez me gusta menos aquello que pretende ser adecuadamente realista, es decir, la traslación del objeto formal a una consagración única de la visión sobre las cosas. Se ha cultivado siempre; en algunos casos es útil para iluminar los manuales de historia, al menos los que yo sufrí. Prefiero sentir el protagonismo de la descomposición de un elemento o de las sustancias aún dispares que se están formando para dar lugar a una materia determinada. Donde la disolución anterior o posterior al objeto que se forma nos envía un mensaje de sorpresa y de entusiasmo. En ese ámbito en que los colores permanecen vivos, es decir, sin instalarse todavía en su parálisis. Esperando la pátina del tiempo que vuelve a reeducarlos.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Narciso
No se llama así, pero lo es. Se contempla. No es que crezca inverso. Es que la tentación de mirarse en las aguas, al modo de los humanos en los escaparates y en los espejos, es irresistible. No se corta por el tránsito de los paseantes ni por la algarabía de los patos ni de los peces ni por las ramas de otros árboles que se asoman curiosos. Él está a lo suyo y ha entrado en esa dinámica en que el narcisista no distingue bien si realmente es el que se eleva hacia el cielo o el que se refleja. Error fatal posiblemente, como sucede con los humanos que viven en función de la apariencia. Pero algo me dice que esta frondosidad es más inteligente. Que sabe dónde tiene las raíces y dónde la copa. Que agradece el sol que le roza y la humedad que le fecunda. Un narciso que nunca va a perecer probablemente en vanas pretensiones. Pero que mientras, se besa.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Ascensión
¡Ah!, los mendigos son un pueblo que se va convirtiendo en piedra , dice la poeta brasileña Cecilia Meireles. Yo no sabía de esa ecuación, pero algo he sospechado cada vez que he visto los viejos caserones castellanos arrumbados. Qué dignidad las líneas verticales de esta fachada. Qué pretensión baldía. Qué ascensión castrada por la incuria. Qué palacio de la modestia. Qué catedral de la elemental sabiduría. Piedra o adobe, madera u óxido, me da lo mismo. Son los materiales de los hombres. Al final, todos acabamos mendigos de una manera u otra. Esperando no el juicio de ningún dios sino la sentencia del propio derrumbe.
viernes, 2 de septiembre de 2011
¿Naturalezas muertas?
¿A quién se le ocurriría titular como naturalezas muertas estas vidas nutrientes? De acuerdo en que acaban de ser arrancadas a las entrañas de la tierra, pero aún colean. Su jugosidad, su color, sus adherencias y sus texturas aún manifiestan vida. Traídas al mundo de los humanos para satisfacción de paladares y proceso de las químicas de los cuerpos, ¿no suena sacrílego denominarlas naturalezas muertas? Sacadas del suelo donde la vida es perenne su destino es proporcionar continuidad de vida a una especie depredadora. No obstante, su generosidad está fuera de toda duda. Mi reconocimiento. La boca, haciéndose agua. El gusto, regodeándose.
lunes, 29 de agosto de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
Horror vacui
Piedra sobre piedra sobre piedra sobre piedra...¿Para eso hicieron la obra los romanos, para que quedara convertida la puerta en una clausura durísima? ¿Para eso crearon el vano, para que fuera cegada hasta para el viento? ¿Para eso tallaron la piedra de la muralla, de los arcos y del dintel, para que llegaran los bárbaros y la eclipsaran? ¿Qué pretendían detener los que la tapiaron: el avance de unos invasores, el curso de las ideas, la visión del campo...? Sólo se me ocurren preguntas. Hay una densidad tal en el muro que uno, que ama tanto la piedra, llegaría a odiarla. El horror -o temor, o pánico- al vacío se convierte a su vez en atrocidad. Ay si la Legio VI Victrix se entera de lo que han apañado con su obra...
jueves, 25 de agosto de 2011
La espera de Fama
Fama empuña su trompeta para que todos los humanos seamos convocados a la buena nueva. Con la otra mano sostiene el premio. ¿Qué es un premio? Un reconocimiento. Pero como todos los reconocimientos, está en función del que lo propone y de las intenciones. Me gusta la pose que mantiene Fama porque es la proclamación del instante: llama a que los hombres sean merecedores pero sostiene la corona de laurel a la espera del elegido. No actúa con prisa ni pronuncia palabra vacua. Porque no todos los elegidos por los hombres son precisamente dignos del galardón. De hecho, diríase que no lo son muchos de los que se nombran para el premio, mientras otros que sí deberían ser objeto de reconocimiento y emulación permanecen postergados. Pero Fama no es una mera portadora de parabienes. Es ante todo, la Voz Pública. Y en este sentido, el reconocmiento de que pueda hacer gala se refuerza. Sin el consenso, el conocimiento y la aceptación por parte de los ciudadanos nada de lo que hagan algunos próceres, gobernantes o acólitos tiene una legimitidad clara. Fama no entiende de falsedades ni de espectáculos. Se actúa en su nombre, pero ella se resiste. Convoca pero no se presta a la ceremonia de la confusión.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Una espina clavada
El Barroco es exhibicionista. Se complace y exhibe el dolor. Convierte al dolor en espectáculo y lo impone a las masas, a toda la sociedad. Una manera de hacer homogéneo el pensamiento colectivo. Una larga mano a través de la cual el placer del cuerpo o la satisfacción del discurso abierto o la inteligencia libre son arrojados a las tinieblas exteriores. O al menos no se pueden mostrar en público. Lo que se exhibe es lo severo, lo adusto, el pathos más retorcido e insano. Pero esa representación es también una máscara. Nada es auténtico. Se proyectan instintos de dominio y sumisión sobre los hombres. ¿Y qué mejor ejemplo y excusa para lograrlo que convertir la vida en un canto al dolor? Su aplicación no fue abstracta. Hubo culpables.
martes, 23 de agosto de 2011
Exprimido
lunes, 22 de agosto de 2011
Geriátrico
Las sillas de jardín envejecen como envejecen las posaderas. Imperceptiblemente. Nadie mira las sillas, nadie mira ya las posaderas y difícilmente la estructura que cada cual porta sobre ellas. Y de pronto, un día, no las identificamos, ni las unas ni las otras. Ahí, en el retiro, las sillas de tijera nos hablan de una época y de una circunstancia que apenas nadie distingue hoy día. Ni por su estética, ni por su diseño funcional, ni por su engañosa inestabilidad, ni por su memoria secreta. Frágiles, acurrucadas unas junto a otras, las sillas presumen de haber soportado con éxito la calidez o la frialdad de nalgas inverosímiles. Si no fuera por su pátina descolorida y por sus arrugas diríase que forman un parvulario. Acaso, persiguiendo esa intención obsesiva se agrupan y cuchichean. O hacen corros invocando los cálidos cuerpos que una vez reposaron sobre ellas. Qué habrá sido de menganita, o si vivirá fulanito, son algunas de las nostálgicas preguntas que se hacen por lo bajines. Como si ellas fueran a ser eternas.
domingo, 21 de agosto de 2011
sábado, 20 de agosto de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
Arrumacos
Los objetos tienen su vida sentimental oculta. No suelen manifestar con frecuencia en público sus atracciones y delicadezas. Pero si se les observa paciente y discretamente cuando se quedan solos, se revelan verdaderos émulos de los humanos. Se esfuerzan por representar los gestos que estos exhiben en sus aproximaciones y cortejos. El alma de los objetos es una proyección de quienes los usan. Pero no en toda circunstancia y espacio. Representan ese ejército variado y extenso al servicio de los hombres. Pero cuando pululan en los fregaderos o en los cajones o por los vasares resplandece su otra cara y dan rienda suelta a sus locuras. Como en este caso, pillados in fraganti.
martes, 16 de agosto de 2011
¿Salida?
Debe haber salida al final. La frase o el axioma se cumple. Aparentemente. La luz deslumbra y el alma se alegra. Pero, ¿y si tras este túnel hay otro túnel y después otro y así hasta ni se sabe? Un túnel, como un pozo, como un laberinto, como una nebulosa, como una gymkana...son parte de ese conjunto de elementos que parecen clasificar la existencia por el lado difícil y sufrido. Símiles, metáforas, ejemplos que diariamente usamos para describir brevemente lo arduo, lo oneroso, lo insuperable, lo recurrente. Cada jornada es un regateo de luces y sombras para los humanos. Jugando al escondite en el bosque anocheció...decía la canción infantil. ¿Será eso vivir?
lunes, 15 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



