lunes, 7 de mayo de 2012

La danza de las sillas







En esta vida unas veces te sientes en Liliput y otras en Brobdingnag, pero siempre siempre en algún tipo de caos. Estés en un territorio o en otro la ficción domina, salvo cuando sientes el dolor. Por más que te repitas que el dolor no es dolor éste no deja de manifestarse. Eso da ya la medida limitada de las cosas para los liliputienses y los brobdingnagienses. Es decir para esta ficción a medias llamada especie humana. Así que en cuanto me percaté de esta fila revuelta de sillas gigantescas me dediqué a jugar entre ellas. Por supuesto, no llegaba al asiento y el respaldo me quedaba más lejos aún. Pero nada me impedía atravesar su hilera y dialogar con las patas. Creo que esta disposición rebelde de las sillas viene precisamente de que nadie llega a ellas y ellas se sienten sin cumplir su misión. Víctimas del capricho de un escultor, lo que más me gusta del conjunto es su anarquía, su efecto de movilidad permanennte, su inutilidad en lo que representan. Y concebirlas exclusivamente como juego visual. Jonathan Swift la gozaría.



  

8 comentarios:

  1. Un bel imbroglio de chaises...
    Très jolies photos.
    Gros bisous

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  2. Me hubiera encantado poder dejar las sillas así cada día, en mi escuela de monjas cuando era pequeña y en la pública después...ese es el pensamiento que me ha venido a la cabeza después de verlas.

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  3. por suerte, entre el ordenamiento antojadizo de las cosas, el caos asoma llamando a perfección ¿o no gozamos de un amanecer, siendo que los colores y las cosas están fuera de control?
    buena entrega, saludos

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  4. Martine. Je ne sais pas ce que le sculpteur a essayé, mais il est l'un des sculpturale, je sais qui occupe une très grande superficie. Des choses étonnantes. Merci.

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  5. Francesca, qué bueno. No te dejarían en su momento, nos obligaron a todos a ser muy ordenados "formalmente" (supongo que porque les interesaba a los profes. Cuando dejemos de ser liliputienses acaso podamos jugar con ellas y volverlas a descolocar.

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  6. Omar. Ignoro cuál fue la intención del escultor (o ferrallista o acerista) al crear este conjunto caótico. A la gente no le gusta nada, a mí me parece divertido. Está en el costado de un moderno hospital. Y traslada cierto desenfado. Acaso signifique que aquello de esperar se había acabado...pero tal como van los tiempos en España, las listas de espera y la degradación de la atención sanitaria van a llegar.

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  7. Noexisten: oh, gracias, es que los objetos que la gente ignora (y mira que este o estos son grandes) reclaman mia sorpresa y mi atención.

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