miércoles, 17 de agosto de 2011

Arrumacos






Los objetos tienen su vida sentimental oculta. No suelen manifestar con frecuencia en público sus atracciones y delicadezas. Pero si se les observa paciente y discretamente cuando se quedan solos, se revelan verdaderos émulos de los humanos. Se esfuerzan por representar los gestos que estos exhiben en sus aproximaciones y cortejos. El alma de los objetos es una proyección de quienes los usan. Pero no en toda circunstancia y espacio. Representan ese ejército variado y extenso al servicio de los hombres. Pero cuando pululan en los fregaderos o en los cajones o por los vasares resplandece su otra cara y dan rienda suelta a sus locuras. Como en este caso, pillados in fraganti.





martes, 16 de agosto de 2011

¿Salida?


Debe haber salida al final. La frase o el axioma se cumple. Aparentemente. La luz deslumbra y el alma se alegra. Pero, ¿y si tras este túnel hay otro túnel y después otro y así hasta ni se sabe? Un túnel, como un pozo, como un laberinto, como una nebulosa, como una gymkana...son parte de ese conjunto de elementos que parecen clasificar la existencia por el lado difícil y sufrido. Símiles, metáforas, ejemplos que diariamente usamos para describir brevemente lo arduo, lo oneroso, lo insuperable, lo recurrente. Cada jornada es un regateo de luces y sombras para los humanos. Jugando al escondite en el bosque anocheció...decía la canción infantil. ¿Será eso vivir?


lunes, 15 de agosto de 2011

La ostentación y la gloria











domingo, 14 de agosto de 2011

Las demediadas







sábado, 13 de agosto de 2011

Testas rebajadas




jueves, 11 de agosto de 2011

Curso de geometría


¿Son los caminos de la geometría los que se ofrendan en sacrificio a los dioses? Los dioses son voraces y en su crepitar sobre el caos piden a los humanos simplificación. Los humanos son más sabios que los dioses, por la sencilla razón de que observan. Quien observa también indaga, disecciona, saca conclusiones y crea. Los dioses, a diferencia de los de abajo, sólo contemplan. La mera contemplación no permite comprobación alguna. Están secos. VIven de las rentas del mito. No se ve el mundo de la misma manera desde una posición o desde la otra. Ni siquiera cuando los humanos ofrendaban sus esfuerzos a los enviados de los dioses dejaban de saber dónde residía la verdadera creación. Así, cuando uno entra en un templo trentino no percibe ni siquiera el mito. Éste es un eco muy lejano, aunque los propietarios del recinto tengan registrada su propiedad. Lo que te hace abrir de par en par el ojo y agradar el alma es la inmensa coexistencia de los principios geométricos. Los dioses nunca entendieron de geometría. Siguen sin aprenderla.



martes, 9 de agosto de 2011

Rechazo




domingo, 7 de agosto de 2011

Racial

viernes, 5 de agosto de 2011

Didáctica



A veces las sombras escriben en las paredes. También cambian las señalizaciones. También alteran el trazado de las calles. He llegado a ver sombras extendiendo un manto negro sobre fachadas de edificios que, al día siguiente, tenían otro rostro. Cuando les viene en gana las sombras modifican el curso de los canales y de los ríos. Una mano puede convocar muchas manos. No pensar que se atropellan unas a otras. Saben lo que tienen que hacer, ignoro de dónde sacan una extraña orientación y un sentido didáctico. Hay sombras de manos urbanas, también sombras de manos campestres. Muchos páramos han visto en un plisplas convertidas sus elevaciones en hondonadas. Muchos valles modestos han sido elevados a la nueva condición de macizos de montaña. Las sombras de las manos son largas y antiguas. Los humanos no suelen mirar a su entorno al despertarse. Si lo hicieran se sorprenderían de la multitud de elementos físicos que están en otra posición y con otra disposición. A mí me gustan sobre todo las sombras de manos que escriben textos mientras dormimos. A veces, estos resultan efímeros y creemos que han sido sueños. Otras veces se quedan en nuestra piel. Pero tampoco miramos nuestra piel. Donde hay tanto que queda escrito...

lunes, 1 de agosto de 2011

Espejos líquidos





Ignoro por qué me fascinan tanto los viejos molinos. Otros les llamaban fábricas de harinas. Las había por doquier hace siglo y pico. Las que han sobrevivido cumplen otro uso, pero al menos se ha salvado el edificio y el entorno. Me abstraigo ante ellos. ¿Será porque están a la orilla de un río y secuestraban parte de sus aguas para activar las maquinarias? ¿Será porque se producía una simbiosis con la corriente? ¿Será porque su subterráneos engendran misterio? Aun gustándome todo ello, creo que es esa imagen especular lo que me atrae. Admirar cómo la quietud del agua esboza la arquitectura y la termina. Cómo convierte en naipe su fisonomía. Cómo activa los colores y multiplica sus efectos. No me cabe duda. Es la irrealidad que se crea allá abajo lo que hipnotiza mi mirada, difícil de apartar.


martes, 26 de julio de 2011

Claves de sol












Se me ha antojado que esta escalera es una sinfonía. Que la barandilla reproduce claves de sol en abundancia, dispuestas para acompasar el ritmo de las pisadas. Los vecinos lo saben y las sombras nocturnas también. Algunos de los habitantes de la casa afirman que en ciertas noches, principalmente las de los solsticios, se escuchan por la vertical de la escalera notas in crescendo. Arpergios que sólo perciben los oídos más finos y los corazones más sensibles. No, no hay nada de esotérico en ello. Es la receptividad de los moradores. Y el deseo de concebir el hábitat como un espacio armónico. El arquitecto contrató a un forjador imaginativo y sumamente artista. Lo que no sabía el arquitecto es que el tal artesano del hierro dirigía una coral y no distinguía entre gobernar la agrupación o levantar toda una baranda con las mismas manos. Y con el mismo poder melodioso de su mente.

lunes, 25 de julio de 2011

Sombra de sospecha



domingo, 24 de julio de 2011

Reales impudicias



miércoles, 13 de julio de 2011

Precipitaciones









jueves, 7 de julio de 2011

Ráfaga


Una ráfaga puede ser aire, luz, sonrisa o niño. Ninguno de estos elementos avisa de su llegada ni posa. Su factor es la sorpresa. Su don, la espontaneidad. Su propiedad, el descaro. La ráfaga se manifiesta contra los cánones. No advierte el juego técnico. Ni quiere saber de la estabilidad. Si el fotógrafo hubiera estado más atento, acaso el resultado hubiera sido más admisible. Pero la ráfaga no habría sido el objeto final. No sé. Acaso no debería haber puesto esta imagen. La papelera de un ordenador está repleta de fotografías corridas o de rostros feos o de posturas que no gustan. Bobadas. El hombre de la cámara ¿pretendía registrar el juego de la criatura? Tal vez perseguía fijar la ley física. Vano desafío. Estruendoso fracaso. ¿O éxito?

martes, 5 de julio de 2011

Fiebre



sábado, 25 de junio de 2011

Direcciones opuestas




miércoles, 22 de junio de 2011

La evasión del alma







jueves, 9 de junio de 2011

Sabiduría










lunes, 6 de junio de 2011

Tlachtli





...Se ha dicho de nosotros, los jugadores de tlachtli, que si ganábamos seríamos sacrificados a los dioses. También se ha dicho que éramos unos servidores de los sacerdotes y unos privilegiados cuya única función consistía en recrear las contradicciones del universo. Pero la gente del lugar venía hasta esta cancha especialmente protegida por la serpiente divina a disfrutar de nuestras habilidades. Mientras duraba el ejercicio todo el mundo se volcaba en el esfuerzo, la agilidad y el acierto que desempeñábamos. El mito ha querido convertir el lugar en una cosmogonía donde todo cabía. Pero bajo nuestra actitud enardecida agotábamos nuestra fuerza y se desconcentraban nuestros recursos. Victoria y derrota sacaba de quicio a los espectadores. Veían en esa pugna la sucesión de enfrentamientos que la naturaleza de la Tierra y la constitución de los hombres presencia todos los días. Conjuraban con nuestro juego cada elemento variable que les daba y les quitaba en su vida cotidiana. Nosotros éramos los contrarios durante un tiempo, mientras ellos aplazaban la lucha interior entre sus aspiraciones y sus límites...



(Fragmento de Crónica de un jugador de tlachtli)

viernes, 3 de junio de 2011

El individuo



La grey



La conducción



miércoles, 1 de junio de 2011

¡Chis!






Qué ve el niño al borde de la presa. Tal vez el río más largo del mundo. O una catarata. O se mira en el reflejo. Juega con la ramita, tratando de agitar el agua que le desborda. Apenas un apéndice con el que puede ser timonel de una nave invisible. Con la que puede abrir las compuertas de un canal cuyas esclusas le hacen descender a niveles de abstracción imprevisibles. Tuvo la mala pata de que el inoportuno fotógrafo le chistara. Puede que viera en él a una autoridad que pretendía censurarle. Pero detrás de la cámara había otro niño antiguo que también quería volver a jugar. El niño no sabe aún que se olvidan muchas cosas en la vida. Pero que los juegos son recurrentes. Y que navegar entre ilusiones y ficciones es un propósito irrenunciable.